El calor extremo modifica los hábitos en el turístico París
Parisinos y turistas están viviendo una semana de calor extremo, con temperaturas rondando los 40ºC, que les obligó a adaptar precipitadamente sus hábitos a este fenómeno vinculado al cambio climático y cada vez más presente en su día a día.
- Persianas cerradas -
Los departamentos en París no están realmente preparados para las olas de calor, especialmente los situados en las buhardillas bajos los típicos tejados de zinc de la capital.
Para evitar que sus viviendas se conviertan en hornos, muchos colocan telas, mantas isotérmicas e incluso papel de aluminio en las ventanas, mientras empieza a romperse el tabú sobre el aire acondicionado, mal visto durante mucho tiempo.
Jonathan Richter, un diseñador de moda, compró uno este viernes, tras probar con dos ventiladores diferentes: "No cambió nada. Vivo en el quinto paso, justo bajo el tejado. No tengo elección".
Otra opción es abandonar la capital, como Laure, cuyo "exilio climático" la llevó de su apartamento situado bajo un tejado de zinc a casa de su abuela en una zona rural junto a su bebé de 10 meses y su pareja.
"Ya no se trata solo de mi comodidad, es realmente una cuestión de salud", asegura.
- Parques y canales abiertos -
La Alcaldía de París ordenó abrir los parques las 24 horas, máxime cuando la capital vivió su noche más calurosa desde que hay registros: con 26,4ºC, en la madrugada del jueves; y permitió el baño en el popular canal de Saint-Martin.
"Es el último bastión de frescor", resume Lucas Minthe, de 28 años, al salir del agua, donde flotan boyas con forma de unicornio. En su casa "el termómetro marca 45ºC", por lo que "es una cuestión de supervivencia", explica.
El canal, donde adolescentes en bañador o con camisetas de fútbol se lanzan desde puentes, es también "el único lugar en este momento donde todo el mundo puede encontrarse: jóvenes, trabajadores, franceses o extranjeros", agrega.
Sin embargo, las autoridades advierten contra estos saltos y recomiendan bañarse en zonas con vigilancia. En toda Francia, al menos 55 personas han muerto ahogadas durante la presente ola de calor.
- Escuelas cerradas -
Ante el sofocante calor en las aulas, muchos centros educativos, especialmente escuelas infantiles y de primaria, cerraron sus puertas o invitaron a los padres a recoger a sus hijos al mediodía.
En otros, como la escuela Marsoulan, los padres colocaron mantas isotérmicas en las ventanas para paliar la falta de persianas e hicieron una colecta para comprar lonas de sombra para el patio.
"El año pasado llegamos a 38,6°C. Ahora, seguramente se superará ese máximo", explica Gaëlle Roubere, miembro de la asociación de madres y padres de alumnos.
Los sindicatos de docentes llamaron a la huelga para protestar contra "unas condiciones de trabajo inaceptables", denunciando "desmayos" y un aumento de traslados a urgencias.
- Cambios de planes turísticos -
La ola de calor impactó también en los monumentos más visitados del mundo: la Torre Eiffel y el Museo del Louvre, que adelantaron su hora de cierre; y, de rebote, en los planes de los turistas.
Vestido con sombrero y sandalias, el alemán Robert Bieber, de 63 años, al final no visitará el Louvre.
"Veo la cola al sol... y dicen que dentro no hace fresco", justifica, rodeado de vendedores ambulantes de sombrillas y botellas de agua.
Pero los expertos del sector no temen una caída de las visitas, sino más bien un cambio de hábitos. Del 15 al 19 de junio, la afluencia turística en París y su región aumentó un 21% con respecto al año anterior.
- Hospitales bajo presión -
Medida poco común, las autoridades prohibieron el consumo de alcohol el fin de semana en las calles de París para reducir la presión sobre los hospitales y los servicios de emergencia.
"Tenemos nuestra sala de urgencias vitales llena", explicaba este viernes el jefe del urgencias del hospital Paris-Saclay, Nicolas Gonzales, a la ministra de Salud, Stéphanie Rist.
El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, informó de un "aumento de la mortalidad" en la capital, sin dar detalles.
Pero sólo el miércoles, se registraron 25 paros cardíacos "en 24 horas", frente a "menos de diez habitualmente", según Rist.
Las autoridades no proporcionaron cifras de fallecidos, pero la actual ola de calor recuerda a la de 2003, cuando fallecieron casi 15.000 personas en Francia.
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L.Bernasconi--GdR