Giornale Roma - Ceuta, entre las heridas de la crisis migratoria y la visita de los reyes de España

Ceuta, entre las heridas de la crisis migratoria y la visita de los reyes de España
Ceuta, entre las heridas de la crisis migratoria y la visita de los reyes de España / Foto: Thomas Coex - AFP

Ceuta, entre las heridas de la crisis migratoria y la visita de los reyes de España

Esperanza Ansede y sus compañeras de trabajo en Ceuta intentan evitar las conversaciones sobre la crisis migratoria que sacudió este verano este enclave español en el norte de África. No quieren discutir entre ellas.

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La llegada masiva de más de 70.000 migrantes desde Marruecos a finales de julio puso a prueba la convivencia entre las distintas comunidades de esta ciudad, que se prepara para recibir este martes a los reyes Felipe VI y Letizia, pocas semanas antes de las elecciones generales del 29 de noviembre.

La visita, de alto voltaje diplomático por las reivindicaciones de Marruecos sobre este enclave español, llega cuando la migración se perfila como uno de los asuntos prioritarios de la contienda electoral.

"Nosotros tenemos compañeras musulmanas. Y cuando a mí me dice una compañera (...): 'ha entrado gente buena, y gente mala', yo digo, pero es que los tienen que devolver a todos", cuenta esta profesora de 63 años.

"Ha sido una invasión", agrega desde una animada terraza del centro de esta ciudad de algo de más de 80.000 habitantes.

Al menos un centenar de migrantes murieron durante las entradas masivas del 30 y 31 de julio, principalmente en el mar, según balances de autoridades y organizaciones humanitarias.

La mayoría regresó en las horas posteriores, pero varios miles permanecieron en este pequeño territorio de 18 kilómetros cuadrados.

Más de dos meses después, Ceuta busca recuperar su equilibrio. Aunque el gobierno central habilitó instalaciones temporales que permitieron desalojar los grandes asentamientos establecidos en las playas, todavía quedan migrantes viviendo en las calles o en los montes de la ciudad, principalmente en la periferia.

En el centro histórico, lleno de banderas de España y mensajes como "Ceuta no se vende, Ceuta se defiende", es difícil verlos. Pero la fuerte presencia policial recuerda que se vive una situación excepcional.

"Claro que divide un poco la convivencia. Y lo que queremos todos, tanto musulmanes, hindúes, hebreos, cristianos, que se vayan, que nos dejen vivir porque aquí no pueden estar. Han entrado ilegalmente", opina Gema Miralles, una esteticista de 54 años.

- "Río de personas" -

En una posición estratégica entre África y Europa, con el Mediterráneo de un lado y el Atlántico del otro, Ceuta es también un territorio de especial sensibilidad en las relaciones entre España y Marruecos.

La llegada de los monarcas, la primera visita oficial a la ciudad desde el comienzo de su reinado en 2014, tiene, en ese sentido, una fuerte carga simbólica.

El viaje se produce además a menos de siete semanas de unas elecciones anticipadas, en un clima de creciente confrontación entre el gobierno socialista de Pedro Sánchez y el opositor Partido Popular (PP, derecha).

Históricamente, los ceutíes se han enorgullecido de la convivencia entre sus distintas comunidades.

En esta ciudad, donde alrededor del 40% de la población es musulmana, son festivos tanto el día del Sacrificio como el de la culminación del Ramadán.

De la pequeña iglesia en lo alto del barrio de El Príncipe, de gran mayoría musulmana y uno de los más vulnerables de la ciudad, sale en procesión por sus calles un Cristo durante la Semana Santa católica.

Pero la tensión de este verano puso todo al límite. Hubo "personajes que me han defraudado mucho (...), rompiendo refugios de migrantes, parando a Cruz Roja para no darles de comer", explica Ahmed Enfed-Dal, presidente de la Asociación de Vecinos de El Príncipe.

Desde lo alto de este barrio de casas de colores y callejones serpenteantes se ve con claridad la cercana frontera de Marruecos, a solo unos minutos andando con el impresionante mar de fondo.

Por allí llegaron los miles de migrantes que entraron en un movimiento inédito.

"Era un río de personas subiendo", recuerda Enfed-Dal, de 48 años, a quien todavía se le quiebra la voz al recordar las duras condiciones en las que llegaron.

- "El príncipe también es España" -

Él calcula que el barrio, donde los vecinos instalaron un centro improvisado para niñas y mujeres durante más de un mes, pasó de sus 12.000 habitantes a unos 20.000.

En sus calles todavía deambulan decenas de migrantes que permanecen fuera de los centros habilitados por las autoridades, con más de 7.000 plazas para adultos y 2.700 para menores. Sobre una pared destaca una pintada: "El Príncipe también es España".

A Ahmed, ceutí de varias generaciones, le hubiera encantado que ver al rey Felipe VI allí.

"Es nuestro rey, me gustaría que hubiera venido aquí al barrio y sentirnos nosotros también parte de Ceuta", asegura.

D.Riva--GdR