Incendios forestales asfixian Indonesia y provocan una nube de humo en la región
Indonesia combate desde hace semanas incendios forestales que han arrasado amplias zonas de bosques y turberas, generando una densa nube de humo tóxico que afecta también a Malasia y Singapur.
El fuego afecta tanto a la población como a la vida silvestre y llevó al gobierno indonesio a emprender acciones judiciales, suspender licencias y poner en pie una agencia especializada en la prevención de este tipo de siniestros.
- ¿Cuál es la situación actual? -
Solo entre enero y julio, más de 202.000 hectáreas fueron arrasadas por el fuego, según cifras oficiales.
Se trata de una superficie equivalente a casi tres veces el tamaño de la capital, Yakarta, y supone un aumento del 69% respecto al mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, las autoridades no han actualizado esas cifras desde entonces y la situación no ha hecho más que empeorar.
Según el proyecto Nusantara Atlas, que utiliza monitoreo por satélite, casi 896.000 hectáreas habían ardido hasta finales de agosto.
- ¿Cuáles son las causas de los incendios? -
El fenómeno climático de El Niño suele traer sequías a Indonesia y el actual episodio podría ser uno de los más intensos de las últimas décadas, según los expertos.
Pero también influyen factores humanos, como la quema de terrenos para su explotación y décadas de degradación forestal que han vuelto el paisaje más vulnerable al fuego.
"El Niño no es la causa, sino un factor que agrava el problema. Siempre tiene que haber algo que provoque el incendio", explicó a la AFP Ati Dwi Nurhayati, profesora de silvicultura de la Universidad IPB.
"Sabemos que en las turberas, casi el 100% de los incendios son provocados por la actividad humana", afirmó.
Las turberas son ecosistemas formados por capas densas de materia orgánica. Muchas han sido drenadas para usos agrícolas, creando zonas altamente inflamables.
Una vez que la turba se incendia, el fuego puede permanecer latente y reavivarse durante días, lo que dificulta las labores de extinción.
Según la ONG Pantau Gambut, en los primeros ocho meses del año se detectaron más de 212.000 focos de incendio en turberas de Indonesia, más del doble que durante el intenso episodio de El Niño de 2015.
- ¿Qué medidas han tomado las autoridades? -
Indonesia ha desplegado bomberos y voluntarios en las zonas afectadas, aunque con resultados limitados. Malasia y Japón también han ofrecido ayuda.
Las autoridades retiraron las licencias a cinco empresas acusadas de contribuir a los incendios y suspendieron las de decenas más.
La semana pasada, el presidente, Prabowo Subianto, ordenó la creación de una agencia encargada de proteger las turberas y los manglares, y de reforzar la prevención de incendios.
Indonesia había creado una agencia similar tras los incendios de 2015, que arrasaron más de dos millones de hectáreas y causaron pérdidas estimadas en 16.100 millones de dólares, según el Banco Mundial.
Sin embargo, su mandato expiró en 2024 y no fue renovado.
La creación de la nueva agencia ha suscitado escepticismo.
"Lo importante es garantizar que su mandato responda al problema de la gestión de las turberas y no se limite a crear una nueva estructura", afirmó Putra Saptian, de la ONG Pantau Gambut.
- ¿Cuáles son las consecuencias? -
El Ministerio de Salud de Indonesia informó la semana pasada de más de 170.000 casos de enfermedades respiratorias en las provincias de Sumatra y Borneo afectadas por la densa humareda.
Los incendios también han golpeado con dureza a la fauna silvestre. Según un responsable del Ministerio de Bosques, las autoridades han rescatado un centenar de animales amenazados por las llamas, entre ellos 53 orangutanes.
La nube de humo cruzó las fronteras de Indonesia y afecta especialmente al estado malasio de Sarawak, en la isla de Borneo, donde las escuelas tuvieron que cerrar temporalmente debido a la mala calidad del aire.
El humo también llegó a Singapur e incluso provocó un deterioro de la calidad del aire en zonas de Filipinas y del sur de Tailandia.
M.Ferraro--GdR