Los allegados de Aramburu describen un rubgbier "carismático" al que el "odio" mató
"Carismático", "protector", "generoso"... Los allegados de Federico Martín Aramburu se deshicieron este lunes en elogios sobre el exrugbier internacional argentino, a quien, en palabras de su madre ante un tribunal francés, el "odio" lo mató una madrugada de 2022.
El 19 de marzo de 2022, Loïk Le Priol y Romain Bouvier, militantes de ultraderecha, dispararon diez veces contra la víctima, tras una disputa banal en la terraza de un bar del Barrio Latino, en pleno centro de París.
Ambos, que niegan haber querido matarlo, se enfrentan a la cadena perpetua por asesinato e intento de asesinato, respectivamente, en el proceso ante un tribunal de París, que este lunes abordó cómo era el 22 veces internacional de los Pumas.
La primera en tomar la palabra fue una experta, que analizó la personalidad del rugbier a través de quienes lo conocieron: "Es descrito como un hombre carismático, dinámico y atento a los demás", "de gran corazón", "de temperamento pacífico"...
Los testigos que se sucedieron ante el tribunal confirmaron esta descripción con emotivas declaraciones, entrecortadas por sollozos y lágrimas. "Perdimos a un verdadero amigo", dijo el entrenador de la selección italiana de rugby, el argentino Gonzalo Quesada.
"Encarnaba la bondad en estado puro", era "fiable, tranquilo, generoso, respetuoso", animado por un "positivismo y un altruismo contagioso", abundó Thomas Lièvremont, su compañero en el club francés de Biarritz, quien recordó su expresión favorita cuando surgía un problema: "No pasa nada".
Pero el 19 de marzo de 2022, "Federico se encontró con personas que eran extremadamente violentas, que salían de sus casas triplemente armadas: de odio, de armas de fuego y, da la sensación, con impunidad", aseguró su madre Cecilia Aramburu.
Ambos acusados compartían una inclinación por la violencia, la ideología ultraderechista radical, el alcohol y las armas. Y esa noche, no deberían haber estado juntos, ya que tenían prohibido entrar en contacto en el marco de un caso por una agresión en octubre de 2015.
- "Dolor indecible" -
"Este crimen (...) podría haber sido evitable", agregó la mujer, vestida con traje negro de puños rojos y blusa blanca, frente al banquillo de los acusados, donde Le Priol y Bouvier siguieron la declaración cabizbajos, con la mirada perdida en el suelo.
"Al dolor indecible de la muerte de un hijo, se suma este dolor", que "no da consuelo", explicó la mujer, para quien a Aramburu "lo había matado el odio".
Los acusados dispararon contra el exrugbier argentino de 42 años, padre de tres hijos, tras una discusión en un bar que involucró a su amigo y también rugbier Shaun Hegarty.
Preguntada sobre por qué Aramburu, cuando se marcha del bar, tira de la capucha de Le Priol tumbándolo casi por el suelo, su madre lo inscribe en el "intermedio de Federico".
"Federico, al no aceptar [una pelea], ha sentido que tampoco se iba así sin decir nada, aceptando a una persona que dice: 'Argentino, irlandés, nosotros estamos acá, nosotros estamos en casa'", explicó.
"Acababa de ver a su amigo [Hegarty] ser humillado", interpretó por su parte Quesada, para quien su compatriota, a quien nunca vio en una "situación violenta" de fiesta, era "protector de sus amigos".
Para Cecilia Aramburu, su hijo era "un buen chico" que, pese a haber nacido en los últimos años de la dictadura argentina, "vivió la parte festiva de la democracia": "que lo importante es la discusión, el debate, y no la fuerza y la pelea".
La madre no reclamó venganza contra los acusados, que "continúan siendo seres humanos", pero precisó que para su reinserción primero deben "tomar conciencia" de lo que es un humano, en un lugar "sin hacer correr peligro al resto de la humanidad".
El veredicto se espera el 25 de septiembre.
L.Cattaneo--GdR