Un estudio ahonda en el origen de los comportamientos homosexuales de los primates
El comportamiento homosexual en los primates tiene raíces evolutivas profundas y es más probable que se presente en especies que viven en entornos hostiles, bajo amenazas de depredadores o que habitan en estructuras sociales más complejas, revela un estudio publicado el lunes.
"La diversidad de comportamientos sexuales es muy común en la naturaleza, entre especies y en las sociedades animales. Es tan importante como cuidar de las crías, combatir a un depredador o buscar alimento", explica a AFP Vincent Savolainen, principal autor de este estudio publicado en Nature Ecology & Evolution.
Se han documentado comportamientos sexuales entre individuos del mismo sexo, como el acoplamiento o la estimulación de los órganos genitales, en más de 1.500 especies animales.
Pero a menudo se ha visto de forma "anecdótica", considerándolo una "paradoja darwiniana", dado que la evolución se basa en la transmisión de los genes mediante la reproducción, señala el biólogo.
Pero estudios recientes mostraron que este comportamiento tiene un componente hereditario y puede aportar una ventaja evolutiva.
En los macacos rhesus de Puerto Rico, a los que Savolainen estudia desde hace ocho años, los machos que mantienen relaciones sexuales entre sí pueden formar coaliciones, lo que quizá les permitiría acceder a más hembras y así tener más crías.
Savolainen y su equipo revisaron un gran número de publicaciones científicas para recopilar los datos existentes sobre 491 especies de primates no humanos.
Los investigadores encontraron estos comportamientos en 59 de ellas, ya sea entre los lémures, los monos de América, de África o de Asia, o los monos antropoides.
Esto sugiere que este comportamiento tiene una "raíz evolutiva profunda", señalan los científicos, quienes analizaron luego la influencia del contexto ambiental, de la "historia de vida" (esperanza de vida, morfología...) y de la organización social.
- "Estrategia social flexible" -
Esos comportamientos sexuales entre individuos del mismo sexo son más frecuentes en especies que viven en entornos difíciles, con recursos alimentarios limitados, como los macacos de Berbería.
O cuando las especies están expuestas a un alto riesgo de depredación, como los cercopitecos verdes, unos pequeños monos de África.
Esto podría significar que estos comportamientos ayudan a gestionar las tensiones dentro del grupo durante períodos de estrés.
También se dan más a menudo en los monos en los que machos y hembras presentan grandes diferencias de tamaño, como los gorilas de montaña. No obstante, se tiene que tener en cuenta que el dimorfismo sexual suele asociarse a grupos sociales mayores, a una intensa competitividad y a jerarquías estrictas. En cambio, las especies en las que machos y hembras son similares suelen vivir en pareja o en pequeños grupos familiares.
Estos diferentes factores interactúan entre sí: las características vitales se ven influenciadas por las circunstancias ambientales que, a su vez, impactan en la complejidad social, lo que conduce a la existencia de los comportamientos sexuales entre individuos del mismo sexo.
Estos resultados sugieren que estas conductas son una "estrategia social flexible, utilizada para reforzar los vínculos sociales, gestionar los conflictos o construir alianzas en función de las presiones ecológicas y sociales", afirman los autores.
Y plantean la hipótesis de que factores similares podrían haber ocurrido entre los homininos ancestrales e incluso en los seres humanos actuales.
"Nuestros antepasados sin duda tuvieron que enfrentarse a las mismas complejidades ambientales y sociales", estima Savolainen. "Pero hay cosas completamente propias del ser humano, con una complejidad de orientación sexual, de preferencia, de la que no nos ocupamos en absoluto", precisa el biólogo.
En un texto que acompaña la publicación del estudio, la antropóloga Isabelle Winder elogia los métodos de análisis comparativo utilizados por los autores.
Pueden "quizás arrojar luz por primera vez de manera realista sobre algunas de las complejidades de la evolución de comportamientos 'casi humanos'", como el uso de herramientas, el lenguaje simbólico o los comportamientos relacionados con la muerte.
M.Russo--GdR