El agro de Brasil, uno para todos y todos para Flávio Bolsonaro
Con sus sombreros y botas, miles de vaqueros alientan al jinete sobre el toro embravecido en la mayor fiesta de rodeo de Brasil. Confían en que el joven gane el pulso, así como apuestan a que Flávio Bolsonaro derrotará a Lula en las elecciones presidenciales.
El poderoso sector del agronegocio se mantiene fiel a la derecha y debe votar mayoritariamente en octubre al hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, aunque suscite menos entusiasmo que su padre.
Grandes y pequeños productores rurales se dan cita anualmente en la Festa do Peão de Barretos, animada por exhibiciones de potentes toros, elegantes caballos y conciertos de música sertaneja, el country local, en un ambiente comparable al Far West.
Junto a un amigo, Luiz Mário Pereira, un ganadero con camisa a cuadros, sigue en pantalla desde un espacio VIP el campeonato de rodeo, que ocurre a pocos metros en la arena entre los clamores del público.
Pereira recorrió 2.000 km desde su estado de Sergipe (noreste) para asistir a esta fiesta que en su 71ª edición recibió durante diez días casi un millón de visitas.
Lula "debería ver el agronegocio con otros ojos". Jair Bolsonaro "tenía una mirada más especial hacia nosotros", dice a la AFP.
Como muchos, al izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva le reprocha desde una mala gestión de la mayor economía latinoamericana hasta un alza de impuestos para los ricos.
En cambio, Flávio Bolsonaro fue aplaudido cuando visitó en agosto la fiesta, si bien a diferencia de su padre, que estuvo allí en campaña para su frustrada reelección en 2022, el senador no montó a caballo cual vaquero desenvuelto en la arena.
"Es nuestra esperanza", dice Pereira, a quien le basta que el conservador sea hijo del expresidente para votar por él.
- "Alimentamos el mundo" -
Brasil es conocido como el granero del mundo por ser uno de los mayores productores y exportadores agrícolas del planeta, así como de carne bovina.
"Alimentamos el mundo", dice orgullosa Suelen Carlomagno, en su hacienda de caña de azúcar en la localidad de Colombia, vecina de Barretos, en el rico estado de Sao Paulo.
Tras supervisar el trajín de las máquinas cosechadoras que cortan la caña en su campo, esta terrateniente, de 44 años, enumera los problemas que dice trajo el tercer mandato de Lula.
"Prácticamente no hubo diálogo, se aumentaron los impuestos" y los financiamientos se volvieron "inviables" con los tipos de interés altos, lo que llevó a muchas empresas a entrar en reestructuración judicial, dice.
El agronegocio registró el año pasado un crecimiento de 11,7% tras una caída de 3,2% en 2024.
La actividad que genera este sector contribuye en un cuarto al PIB brasileño, según el Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada.
- Como una "gran favela" -
Frente a la visión progresista de Lula, el sector hace frente común con la derecha.
Tenemos "más vía libre" con un gobierno conservador, dice Carlos Roberto dos Santos, un ganadero y médico cirujano, de 62 años.
Santos exporta la mayoría de la carne de sus 1.500 cabezas, cuyo precio en el mercado de valores sigue desde su celular.
Lamenta que con Lula hubiera un desfase del gasto público, -la deuda pública se disparó desde 2022 más de 10 puntos porcentuales hasta casi 82% del PIB-, debido dice a programas sociales.
"Los de derecha tenemos mucho miedo" de que la izquierda lleve a Brasil a una situación como la de Argentina, que pasó de parecerse a un "país europeo" a una "gran favela" antes de la llegada del ultraliberal Javier Milei, opina.
Su hacienda, sobrevolada por garzas bajo el cielo azul, está al otro lado de la carretera que conduce a la Festa do Peão y a su camping.
- Bolsonaro con pistola -
Entre miles de tiendas de campaña, varias camionetas estacionadas lucen eslóganes como "Fora Lula" en la parte trasera.
Junto a una entrada, destaca un Jair Bolsonaro de cartón con un arma de juguete en su cintura, bajo los colores de Brasil y de Estados Unidos.
Donald Trump es un aliado del expresidente, hoy condenado por golpismo, y si bien impuso aranceles a productos agrícolas de Brasil, muchos quitan hierro al asunto.
El republicano hizo lo mismo con "varios países" para enfrentar la competencia de China, argumenta Márcio Braga.
Este exagricultor de 52 años debió de abandonar su hacienda en el sur de Brasil tras varias sequías y penurias económicas para instalarse en una ciudad en Sao Paulo, una situación que dice se repite entre los pequeños productores rurales.
"Aquí matamos la nostalgia del campo", dice su esposa Rosemary, de 49, que celebra colocarse de nuevo el sombrero, la hebilla y compartir las comidas a base de buey.
Ambos sienten que Lula dio la espalda al agronegocio y que Jair Bolsonaro apoyó sobre todo a los grandes propietarios, pero confían en que Flávio, empatado en las encuestas con el izquierdista, "reformará" el país.
P.Mancini--GdR