Depuración militar avanza en la Venezuela pos-Maduro bajo influencia de EEUU
Delcy Rodríguez está en la cabecera de la mesa; en los flancos, generales de uniforme. Con menos de tres meses encargada de la presidencia de Venezuela, depuró los mandos militares para alinearlos a Estados Unidos, la fuerza detrás de su poder.
Rodríguez asumió funciones después de la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero en una incursión militar estadounidense, que incluyó bombardeos a Caracas y no encontró resistencia de la Fuerza Armada venezolana, un pilar en los 27 años del chavismo en el poder.
Su gobierno en teoría es interino, aunque reformó parte del gabinete y los mandos castrenses, en medio del temor latente de un golpe de Estado.
Destituyó a Vladimir Padrino como ministro de Defensa, cargo que ocupó por un récord de casi 12 años, y nombró en su lugar a Gustavo González López, que antes comandó las dos agencias de inteligencia acusadas de tortura.
Además sustituyó al comandante operacional, que es el segundo al mando, y a los jefes de todos los componentes de la Fuerza Armada.
Estos nombramientos solo son posibles con el aval de Washington, coinciden fuentes militares y políticas consultadas por AFP.
El presidente Donald Trump ha dicho estar a cargo de Venezuela.
Según un general en retiro que pidió el anonimato, su agenda incluye imponer de nuevo la doctrina militar estadounidense, como fue antes de que Hugo Chávez abriera la puerta a la influencia rusa y cubana.
González López "es ahora el hombre de Estados Unidos en la Fuerza Armada", dijo a la AFP Sebastiana Barráez, periodista especializada en temas militares. "Es un hombre pragmático, que no está comprometido ideológicamente con la izquierda".
"Se acaba una era marcada por la ideologización", añadió.
- "Reciclaje de impunidad" -
La Fuerza Armada no oculta su politización. El fallecido y muy popular Chávez, presidente entre 1999 y 2013, la bautizó "bolivariana" y ha tenido entre sus lemas "¡Patria, socialismo o muerte!".
Además del control de las armas, los militares tienen a su cargo empresas de minería, petróleo y distribución de alimentos, así como las aduanas e importantes ministerios, en medio de numerosas denuncias de abusos y corrupción.
González López, de 65 años, es el militar de "más confianza" de la nueva presidenta, indicó el general en retiro.
Antes de ser ministro, fue jefe de la guardia presidencial y de la agencia de contrainteligencia Dgcim, otro temido cuerpo de seguridad acusado de torturas. En ese cargo recibió en Caracas al jefe de la CIA pocos días después de la captura de Maduro.
Es un hombre "reservado, paranoico", según una de las fuentes. Pero al mismo tiempo es "sociable y supo maniobrar su ascenso congraciándose con distintos bandos militares".
Durante su paso por el servicio de inteligencia Sebin, primero entre 2014 y 2018 y luego entre 2019 y 2024, se produjo la escandalosa muerte bajo custodia del Estado del opositor político Fernando Albán, que cayó del décimo piso de un edificio de este cuerpo de seguridad en 2018.
Las autoridades aseguraron que se trató de un suicidio, una tesis que la oposición siempre rechazó y denunció su asesinato.
La ONG Provea calificó de "reciclaje de impunidad" el nombramiento de este ministro, sancionado por Estados Unidos por violaciones de derechos humanos.
- "Base temporal" -
González López trabajó en Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en 2024, cuando Delcy Rodríguez era ministra de Hidrocarburos.
El general en retiro explicó que antes de convertirse en ficha de Rodríguez, fue muy cercano a Diosdado Cabello, el último poderoso ministro de Maduro que aún sobrevive a esta depuración política.
La presidenta designó igualmente a Rafael Prieto Martínez como jefe del Comando Estratégico Operacional, considerado el número dos de la Fuerza Armada y responsable de la tropa. También sustituyó a los comandantes generales de todos los componentes militares, así como los generales responsables de las regiones.
"Todos los cambios van en camino a una transición" bajo "instrucciones" de Washington, dijo Cleberth Delgado, un exfuncionario de inteligencia en el exilio en Colombia.
Venezuela mantuvo históricamente una relación militar estrecha con Estados Unidos, al que compraba armas y enviaba a sus oficiales a entrenarse.
Chávez cambió el paradigma y destinó millones para un nuevo arsenal militar de origen ruso principalmente, que incluyó desde fusiles hasta aviones caza Sukhoi.
El general retirado estimó que esas armas deben ser remplazadas en breve para retomar la tecnología estadounidense.
Anticipó igualmente que, para "asegurar la transición", Estados Unidos podría abrir "una base temporal en Venezuela", una contradicción con el discurso "antimperialista" del chavismo.
A.Sala--GdR