Giornale Roma - Los discretos héroes que velan por las joyas de la Antigüedad griega en Libia

Los discretos héroes que velan por las joyas de la Antigüedad griega en Libia
Los discretos héroes que velan por las joyas de la Antigüedad griega en Libia / Foto: Abdullah DOMA - AFP

Los discretos héroes que velan por las joyas de la Antigüedad griega en Libia

En el este de Libia, los sitios de Cirene y Apolonia, testimonio de una confederación de colonias griegas única en el norte de África, sobreviven gracias a un apasionado grupo de arqueólogos que los protegieron de los saqueos de los islamistas y la devastación de un huracán.

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"Impresionante", comenta el guía turístico Hamdi al Kailani mientras contempla el majestuoso templo de Zeus en Cirene, desde una colina verde. "Es ligeramente más grande que el Partenón de Atenas", explica.

La tranquilidad reina en este día de mayo, en marcado contraste con el caos que siguió a la caída de Muamar Gadafi en 2011, cuando Cirene (hoy conocida como Shahat) quedó bajo la amenaza de grupos yihadistas, entre ellos el grupo Estado Islámico (EI), que saquearon santuarios y necrópolis del este de Libia para financiar sus actividades.

Ante la ausencia de autoridades, se organizó entonces una red informal.

"Teníamos muchísimo miedo", relata a la AFP Smail Dakhil, director del "museo" de Cirene -en realidad un almacén con el techo deteriorado- que alberga unas 200 piezas excepcionales, entre ellas una esfinge con cabeza de mujer.

"Por eso elaboramos un plan entre colegas para ocultar en nuestras propias casas las pequeñas estatuas, las monedas de oro y los archivos", explica.

Para salvar las grandes estatuas, imposibles de trasladar, "arqueólogos y habitantes se ofrecieron voluntariamente para montar guardia las 24 horas del día, lo que permitió que no se produjera ningún robo en Cirene", añade.

- Una historia varias veces milenaria -

En el año 631 a.C., griegos procedentes de la isla de Tera (la actual Santorini), que huían de la sequía y el hambre, fundaron cinco colonias agrícolas en la fértil zona costera de las "Montañas Verdes", entre ellas Cirene, la más importante, situada en una meseta a 600 metros de altitud.

La ciudad, que llegó a contar con hasta 100.000 habitantes, dio origen a una cultura floreciente centrada en las artes, la música y las ciencias. Albergaba cinco teatros y una prestigiosa escuela de filosofía.

Destruidas por terremotos y guerras, las ciudades de la Pentápolis -Cirene, Apolonia, Ptolemaida, Arsínoe y Berenice (la futura Bengasi)- cayeron en el olvido hasta su redescubrimiento en el siglo XVIII. Permanecieron poco valoradas durante la dictadura de Muamar Gadafi, defensor de una identidad panárabe que daba la espalda a las civilizaciones preislámicas.

A los daños de siglos anteriores se sumó en septiembre de 2023 el huracán Daniel, que devastó la región, causando miles de muertos y desaparecidos.

En la antigua Vía Sagrada que unía la ciudad alta de Cirene con el santuario de Apolo, Anis Hamid Yunes supervisa la retirada de los escombros que todavía permanecen en el lugar.

"Al día siguiente, todas las personas que aman este sitio acudieron espontáneamente. Estábamos conmocionados", recuerda.

Yunes dirige un proyecto destinado a recuperar los objetos de valor, retirar los escombros y reconstruir un muro antiguo derrumbado a lo largo de 60 metros, así como una gruta sagrada.

Aunque lamenta "la falta de recursos y la maquinaria obsoleta", prevé reabrir la zona a los visitantes en septiembre, tras seis meses de trabajos.

- Cambio de mentalidad -

Para proteger Cirene de futuras inclemencias meteorológicas, se construyeron pequeños diques y se despejaron los cauces naturales de evacuación del agua.

La tormenta no tuvo únicamente consecuencias negativas, señala el responsable de las operaciones. En las necrópolis, que albergan miles de tumbas griegas y romanas, los arqueólogos descubrieron inscripciones y ofrendas funerarias.

A 20 kilómetros de allí, Apolonia, antiguo puerto de Cirene -sumergido desde hace siglos bajo las aguas del Mediterráneo en aproximadamente un tercio de su superficie-, preocupa aún más a los expertos.

"Antes de Daniel, estimábamos en 50% el riesgo de perder este sitio; ahora es del 80%. Se necesitan intervenciones urgentes, ya que algunos edificios están totalmente expuestos a la erosión marina", explica Talal Al Hasey, responsable local del Departamento de Antigüedades.

Sentado en las gradas excavadas en la roca del teatro griego, Ahmad Essa Abdulkariem, uno de los dirigentes nacionales de ese mismo organismo, lamenta "la ausencia de ayuda de la Unesco y de otras organizaciones internacionales, pese a las reiteradas solicitudes" para sitios considerados en peligro desde 2016.

Afirmando "no estar informado" de dichas peticiones, el nuevo director de la Unesco para el Magreb, Charaf Ahmimed, tiene previsto visitar Cirene y Apolonia a finales del verano y subraya "la voluntad (de la institución) de regresar con fuerza" a Libia.

Essa también espera un "cambio de mentalidad" por parte de las autoridades, tanto del este como del oeste, en una Libia dividida y administrada por dos gobiernos rivales.

Deben "dejar de pensar que existen otras prioridades", como el petróleo, del que el país dispone en abundancia pero que "algún día se agotará, mientras que estos sitios seguirán existiendo", sostiene, haciendo un llamamiento a fomentar el turismo.

Recién regresado de un viaje a París, este decano universitario sueña con la creación de un gran museo, similar al Louvre, que permitiría a Libia recuperar 250 antigüedades conservadas en París y otras 200 custodiadas por el British Museum de Londres.

C.Neri--GdR